La escasez de médicos de familia en España se ha convertido en una preocupación creciente, afectando la calidad de la atención primaria y sobrecargando el sistema sanitario. Según un informe del Ministerio de Sanidad, actualmente hay un déficit de 4.502 médicos de familia, cifra que podría aumentar a 5.496 en 2029.
Este déficit se debe en parte al envejecimiento de la plantilla: más del 50% de los médicos de familia tienen entre 50 y 65 años, y casi el 24% están próximos a la jubilación.
Además, las condiciones laborales y salariales han llevado a que entre el 50% y el 90% de los médicos internos residentes (MIR) de esta especialidad no continúen en atención primaria tras finalizar su formación.
La situación es especialmente crítica en comunidades como Castilla y León, donde el 45,5% de los médicos de familia tienen 60 años o más.
Para abordar esta crisis, se han propuesto medidas como la flexibilización de la edad de jubilación y la promoción de la inmigración de médicos mediante mejoras en los procesos de homologación de títulos.
Sin embargo, la solución requiere una planificación estratégica y una inversión significativa en recursos humanos para garantizar una atención sanitaria de calidad para toda la población.
